la Profundidad de Campo en la Fotografía de Interiorismo

¿Alguna vez has observado una fotografía y te has sentido inmediatamente atraído por cómo ciertos elementos destacan mientras otros permanecen en un suave desenfoque? Eso es la magia de la profundidad de campo en la fotografía de interiorismo. 

Qué es la profundidad de campo

La profundidad de campo es la distancia entre los elementos más cercanos y más lejanos en una imagen que aparecen aceptablemente nítidos. En fotografía de interiorismo, esto juega un papel crucial. Nos permite enfocar un objeto específico, como una elegante lámpara o un conjunto de cojines coloridos, mientras el resto del espacio aporta un contexto sutil pero imprescindible.

El diafragma en la profundidad de campo

La apertura del diafragma es fundamental en la creación de la profundidad de campo. Este componente de nuestra cámara, medido en pasos (f-stops), determina cuánto luz entra en el lente. Pero su influencia va más allá: cambia drásticamente cómo percibimos el espacio en una fotografía.

  • Apertura grande (Bajo f, por ejemplo, f/1.8): Una apertura grande crea una profundidad de campo reducida. Esto significa que el elemento que enfocamos, por ejemplo una silla, se verá nítido, mientras que el resto del ambiente, como las paredes y muebles al fondo, adquiere un suave desenfoque. Este efecto, conocido como ‘bokeh’, aporta una calidad casi mágica a la fotografía, centrando la atención en un punto específico y añadiendo un toque artístico.
  • Apertura pequeña (Alto f,  como f/16): Por otro lado, una apertura pequeña nos brinda una profundidad de campo extensa. Aquí, casi todo en la imagen, desde el primer plano hasta el fondo, aparece enfocado. Es ideal para capturar la totalidad de un espacio, asegurando que cada detalle del diseño interior quede claramente definido.

La distancia de enfoque

Además del diafragma, la distancia a la que enfocamos juega un papel crucial. Al enfocar un objeto cercano con una apertura grande, intensificamos el efecto de desenfoque en el fondo. Esto puede ser perfecto para resaltar texturas y detalles de objetos de decoración. En cambio, al enfocar un punto más lejano, incluso con una apertura grande, se reduce este desenfoque, permitiendo que más elementos en la escena mantengan su nitidez.

Este efecto se logra enfocando en un punto más allá del primer objeto. Al hacer esto, especialmente con una apertura relativamente grande (un número f bajo), el campo de nitidez se sitúa más lejos, dejando el primer plano fuera de foco. Este enfoque crea una sensación de profundidad, guiando al ojo hacia el centro o el fondo de la imagen, y puede utilizarse para enfatizar el contexto o el ambiente alrededor del objeto principal.

Aquí, el enfoque se realiza en un punto más cercano, pero con una apertura no demasiado grande. Esto coloca el fondo fuera del campo de nitidez mientras mantiene el primer y medio plano claros. Este tipo de profundidad de campo se usa a menudo para centrar la atención en los elementos principales de la escena, al tiempo que se proporciona un contexto sutil pero menos dominante con el fondo desenfocado.

En ambos casos, la profundidad de campo se utiliza para crear una jerarquía visual en la imagen, enfatizando ciertos elementos sobre otros y ayudando a contar una historia más rica o a transmitir una sensación específica a través de la composición fotográfica.

Combinando distancia y apertura para el efecto deseado

La belleza de la fotografía de interiorismo radica en cómo jugamos con estos elementos. ¿Quieres destacar un hermoso jarrón en una mesa manteniendo el resto del salón como un telón de fondo sutil? Elige una apertura grande y enfoca de cerca. ¿O prefieres mostrar la armonía de todo el espacio, con cada mueble y adorno en su lugar? Opta por una apertura pequeña y una distancia de enfoque más generosa.

Estas técnicas, al ser bien aplicadas, no solo muestran la belleza de un espacio, sino que también cuentan una historia y transmiten emociones. La profundidad de campo no es solo un ajuste técnico, es una poderosa herramienta narrativa en nuestras manos.

Recuerda, cada espacio y cada objeto tiene su singularidad, y con la profundidad de campo adecuada, podemos hacer que brille en su máximo esplendor. Experimenta, prueba diferentes combinaciones de apertura y distancia, y verás cómo tus fotografías de interiorismo cobran vida.

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